Adoptar perros adolescentes requiere paciencia y experiencia

Vivir con perros adolescentes no es fácil, en muchos aspectos.

 

Tod@s tenemos diferentes puntos críticos o más complicados como tutor@s de perros.

Una amiga mía, hace unas semanas, se quejaba sobre su perra Lila:

“Es que mira, le ladra a cada persona que nos encontramos en la calle, y hace sus necesidades solo en casa, nunca fuera. Además, no para de perseguir al gato y en el coche está siempre a tope de ansiedad, sobre todo cuando para. Tira mucho de la correa y, si en casa se queda sola en una habitación o oye ruidos de niños, no para de ladrar súper frustrada.

Jo, es que no puedo tener ni un momento para mí, estoy todo el rato pendiente de sus necesidades y me exige atención en todo momento.”

En realidad, ninguna de las quejas era demasiado preocupante para mi amiga, pero el cómputo total la abrumaba.

 

¿La clave?

 

Lila llevaba tan solo un mes adoptada.

Estaban en pleno proceso de adaptación mutua, y Lila no entendía nada. Obviamente, mi amiga tampoco.

Así que le di varias claves para que pudiera mejorar poco a poco su convivencia:

  • Armarse de paciencia y respirar mucho
  • Cubrir bien las necesidades de Lila, a nivel físico, mental y emocional
  • Reforzar cualquier conducta de tranquilidad que le mostrara Lila
  • No utilizar aversivos, nada que le haga daño a la perra
  • Trabajar mucho en la vinculación estable entre ellas dos
  • Unas buenas bases de gestión emocional y autocontrol
  • Relaciones sociales con perros tranquilos y estables, que puedan ayudar a modelar los comportamientos que necesitamos que Lila muestre más frecuentemente.
  • Un buen protocolo de reforzamiento en función de lo que vaya trabajando día a día, y así también ganarse la comida diaria con más valor.

Estuvimos trabajando todo esto durante varias semanas, y también toda la parte de la adaptación perro – gato (que si quieres la podemos hablar en otro post).

 

El proceso de adaptación

 

En varias semanas, Lila ha pasado de estar como te he comentado arriba, a comportarse como una jovenzuela inocente y muy proactiva, pero mucho más equilibrada. Además, ahora mi amiga la disfruta muchísimo, tanto en casa como en la calle.

Si te fijas, en el proceso de adaptación pasan muchas cosas, y es importante tener en cuenta 5 factores importantes:

  • Lo que está pasando, es muy probable que en un tiempo se resuelva de manera espontánea.
  • Pueden aparecer temas nuevos que no nos esperemos y haga falta trabajar.
  • Es importante no usar aversivos nunca, no te hacen falta, y menos todavía en esta etapa, donde es tan clave trabajar en una vinculación afectiva estable.
  • Un buen profesional, si el animal está en periodo de adaptación, no va a darte un diagnóstico hasta que no vea que se ha estabilizado y los temas que hay son los que realmente lleva el perro.
  • La mochila emocional de cada perro es distinta, y es importante respetar su ritmo.

Así pues, si estás planteándote adoptar un perro, y en especial uno adolescente, recuerda:

No hay dos perros iguales, ni dos personas iguales, así que el periodo de adaptación tampoco será, para nada, parecido al de cualquier otro perro o familia.

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