Animales de compañía: ¿Embajadores de la Conservación de la Vida Silvestre?

Estamos muy acostumbrados a ver a nuestros familiares animales por casa viviendo tan tranquilos.

Pero, si lo piensas, se convierten en un aspecto un tanto interesante. 

No son humanos ni, tampoco, animales silvestres. Se encuentran, de alguna manera, en el limbo entre ambos mundos.

Es por eso que James Serpell y Elizabeth Paul sugieren en su estudio «Mascotas como embajadores» que existe una conexión profunda entre la crianza de animales de compañía y una actitud positiva hacia la naturaleza y la vida silvestre.

Esta idea, aunque a menudo pasada por alto, plantea una pregunta intrigante: ¿pueden nuestros animales de compañía ser puentes hacia una mayor conciencia y acción en la conservación ambiental? 

En este artículo vamos a explorar esta hipótesis, que se convierte en un viaje a través de la psicología, la sociología y la ecología, revelando cómo nuestras relaciones con los animales de compañía pueden reflejar y potencialmente influir en nuestra relación con el mundo natural.

¿Te quedas a descubrirlo?

Orígenes de la hipótesis

La propuesta de Serpell y Paul se basa en la observación de que la crianza de animales de compañía durante la infancia puede fomentar una disposición positiva hacia los animales, en general, en la vida adulta. 

Esta idea deriva de estudios que muestran que la interacción con animales de compañía no solo implica seguir un ejemplo familiar, sino que también puede conducir a una mayor probabilidad de involucrarse en organizaciones de bienestar animal y conservación ambiental. 

La hipótesis sugiere que la experiencia temprana con animales de compañía puede ser un factor crucial en la formación de actitudes positivas hacia el medio ambiente. 

Este vínculo entre la crianza de animales de compañía y una mayor empatía hacia la naturaleza plantea preguntas interesantes sobre cómo nuestras experiencias tempranas pueden moldear nuestras perspectivas y acciones futuras en relación con el mundo natural.

Investigaciones recientes

La investigación de Béatrice Auger en la reunión de 2015 de la Sociedad Internacional para la Antrozoología proporciona una visión más profunda de esta hipótesis. 

Auger examinó cómo la identificación con un animal favorito se correlaciona con una identificación más amplia con el mundo natural. 

Su estudio reveló que aquellos que se identifican fuertemente con sus animales de compañía también tienden a sentir una conexión más profunda con la naturaleza en general. 

Este hallazgo sugiere que nuestros animales de compañía pueden influir significativamente en cómo nos vemos a nosotros mismos en relación con el mundo natural.

La investigación de Auger proporciona una explicación potencial para este vínculo: la idea de que al identificarnos con nuestros animales de compañía, comenzamos a vernos a nosotros mismos como una parte integral del ecosistema natural, en lugar de como entidades separadas de él.

Causa y efecto

La relación entre la crianza de animales de compañía y las actitudes positivas hacia la naturaleza es compleja. 

¿Es el interés innato en los animales lo que nos lleva a tener animales de compañía, o es la experiencia de cuidar animales de compañía lo que fomenta una mayor empatía hacia el reino animal? 

Investigaciones comparativas entre el Reino Unido y Japón han mostrado que la experiencia de tener animales de compañía en la infancia está vinculada a actitudes positivas hacia los animales y el bienestar animal, independientemente de la cultura. 

Estos estudios sugieren que la experiencia de la crianza de animales de compañía puede tener un impacto significativo en cómo percibimos y nos relacionamos con el mundo natural. 

Además, se encontró que los estudiantes de ciencias biológicas tenían más probabilidades de haber tenido animales de compañía en la infancia en comparación con aquellos en campos no relacionados, como economía o negocios. 

Esto plantea la posibilidad de que la exposición temprana a los animales de compañía pueda influir en las decisiones educativas y profesionales, orientando a las personas hacia campos relacionados con el cuidado y la conservación de la naturaleza.

Implicaciones culturales y educativas

Las actitudes hacia los animales y la naturaleza están profundamente influenciadas por factores culturales y educativos

Por ejemplo, en algunas culturas, la idea de que los humanos son parte de la naturaleza es un concepto intrínseco, mientras que en otras, prevalece la noción de que los humanos tienen dominio sobre la naturaleza. 

Estas diferencias culturales pueden influir en cómo las personas ven su relación con los animales y el medioambiente. 

Sin embargo, estudios como los realizados por Ayaka Miura y otros han encontrado similitudes en las actitudes hacia los animales y la naturaleza entre personas de diferentes culturas, lo que sugiere que estas actitudes pueden ser más universales de lo que se pensaba. 

Este fenómeno indica que, independientemente de las diferencias culturales, la experiencia de criar animales de compañía puede tener un impacto profundo y unificador en nuestra relación con el mundo natural.

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