Los otros animales también sueñan y estas son sus consecuencias

El filósofo David Peña-Guzmán ha abierto una veda importante con uno de los debates que nos obligan a reconsiderar nuestras creencias más profundas.

Y es que, ha llegado a la pregunta de ¿qué implicaciones tiene aceptar que los otros animales sueñan?

A lo largo de este artículo vamos a explorar las reflexiones de Peña-Guzmán y las consecuencias filosóficas, éticas y políticas que conllevan este reconocimiento.

¿Te quedas a descubrirlo?

Sueños de animales, ¿de dónde viene esta idea?

La idea de que los otros animales sueñan no es nueva, ni mucho menos.

Desde hace décadas, los científicos han observado comportamientos en diversas especies que sugieren la existencia de sueños. 

¿Cuántas veces has visto a un perro moviendo sus patas o emitiendo sonidos mientras duerme? ¿O a gatos que parece que están bebiendo en sueños?

Esto junto con diferentes estudios realizados con ratas, han podido demostrar que durante el sueño experimentan patrones de actividad cerebral similares a los que se observan cuando están aprendiendo nuevas tareas.

Es, entonces, cuando empieza el debate. ¿Y si la experiencia onírica no es solo cosa de humanos?

¿Qué dice la filosofía de la mente?

La capacidad de soñar está relacionada con conceptos centrales en la filosofía de la mente, como la conciencia y la subjetividad. 

Mientras que la conciencia se refiere a la capacidad de experimentar sensaciones y emociones, la subjetividad implica una perspectiva individual del mundo. 

Reconocer que los animales sueñan sugiere que poseen formas de conciencia y subjetividad, lo que desafía la noción de muchas personas de que estos atributos son exclusivamente humanos.

Por ello, según David Peña-Guzmán, este reconocimiento tiene implicaciones que van más allá de lo científico, y que afectan por completo a nuestras categorías filosóficas tradicionales.

¿Cuáles son las implicaciones filosóficas?

Aceptar que los otros animales sueñan nos obliga a revisar nuestras definiciones de conciencia. 

¿Por qué?

Fácil. Si los sueños son una manifestación de la actividad consciente, entonces los otrosanimales poseen un nivel de conciencia que no podemos ignorar. 

Esto implicaría ampliar nuestra comprensión de la mente e incluir a los otros animales en nuestras consideraciones filosóficas sobre la conciencia.

Y es que, tradicionalmente, se ha considerado que la capacidad de soñar y tener una vida mental rica es una característica distintiva de los humanos. 

Sin embargo, si los otros animales también sueñan, esta distinción se vuelve borrosa, sugiriendo una continuidad entre especies en lugar de una separación tajante.

Desde una perspectiva metafísica, los sueños plantean preguntas sobre la naturaleza de la realidad. 

Son experiencias subjetivas que no necesariamente corresponden a eventos reales, pero que tienen un impacto significativo en nuestras vidas. 

Por lo que reconocer que los otros animales sueñan nos invita a considerar cómo experimentan la realidad y cómo estas experiencias afectan su comportamiento y bienestar.

¿Qué implicaciones éticas tiene este descubrimiento?

Piénsalo, si los otros animales tienen experiencias conscientes durante el sueño, quiere decir que tienen una vida mental rica y compleja. 

Por lo que sería un gran argumento a favor de otorgarles derechos y protecciones más fuertes que se basen en su capacidad de sentir y experimentar el mundo de forma significativa.

Además de que esta comprensión también ayuda a que empaticemos más hacia los otros animales.

Saber que, al igual que nosotros, sueñan, nos hace ser más conscientes de su subjetividad.

Y esto, por supuesto, también se extiende a nuestra relación con los otros animales en términos de consumo y explotación.

Porque, si aceptamos que los otros animales tienen una vida mental rica, es necesario reconsiderar prácticas como la cría industrial y la experimentación animal que provocan tanto sufrimiento.

¿Qué implicaciones políticas tiene este pensamiento?

Puede parecer que este pensamiento no tendría un gran impacto, pero la realidad es distinta.

Aceptar que los otros animales sueñan podría motivar cambios en las políticas y leyes de protección animal. 

Los gobiernos y las organizaciones de bienestar animal pueden usar esta información para abogar por mejores condiciones de vida y mayores protecciones legales para los otros animales, al reconocer su capacidad de experimentar el mundo de manera compleja.

 

¿No te parece increíble cómo un pensamiento puede cambiar el mundo de forma tan drástica? ¿Tú qué opinas de todo lo que te hemos contado hoy? Cuéntamelo en los comentarios.

 

Deja un comentario

Más de 20 años fortaleciendo el vínculo humano-animal

¿Tienes dudas?

Además de nuestros cursos, dispones de nuestros clubs para acceder a contenido especializado:

¿Tienes dudas?

GDPR
Resumen de privacidad

Esta página web utiliza cookies propias y de terceros para fines analíticos y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus datos de navegación. Si desea aceptar todas las cookies debe pulsar “Aceptar Cookies”, o puede pulsar “Ajuste Cookies” para rechazarlas o configurarlas. Para más información puede visitar nuestra Política de Cookies