¿Los gatos no nos entienden o no quieren entendernos?

Llegas a casa después de un día agotador. Tu gato te mira desde el sofá, entrecerrando los ojos con una mirada que en realidad parece que dice «oh, ya has vuelto». Le hablas, lo llamas por su nombre e incluso le cuentas que llegas tarde por culpa del tráfico.

Él parpadea lentamente y vuelve a dormirse.

Parece que le da exactamente igual.

Esto ha hecho que durante décadas asumamos que no nos entienden. Que son distantes, se desconectan de nosotras y que no procesan el lenguaje humano más allá que para lo relacionado con la comida.

Que los gatos toleran nuestra presencia.

Pero resulta que todo eso es una mentira más que nos han contado sobre ellos.

Porque los gatos sí nos entienden, reconocen sus nombres y asocian palabras con imágenes concretas. 

Es más, pueden aprenderlas más rápido que los bebés humanos.

Pero ellos decidieron no responder de la forma que esperábamos. 

Quédate conmigo, que hoy hablamos de los gatos y su lenguaje.

El estudio que desafió décadas de suposiciones sobre la cognición felina

En 2024, investigadoras de la Universidad de Azabu en Japón publicaron en Scientific Reports un estudio que desafió todo lo que creíamos saber sobre los gatos y el lenguaje.

El equipo liderado por Saho Takagi mostró a decenas de gatos combinaciones de imágenes y palabras inventadas —diseñadas para evitar cualquier aprendizaje anterior— hasta que perdían interés visual. Luego intercambiaban las palabras entre las imágenes para observar cómo reaccionaban ante esa incongruencia.

¿Y qué pasó?

Cuando escuchaban las combinaciones alteradas, los gatos miraban las imágenes durante períodos de tiempo más largos. Como si estuvieran procesando qué había cambiado. 

Pero espera. Hay más.

La mayoría se habituaba después de apenas cuatro ensayos con exposiciones de 9 segundos en total. 

Los estudios comparables con bebés humanos requieren al menos cuatro ensayos de 20 segundos cada uno.

Y cuando repitieron el experimento usando sonidos electrónicos en lugar de voces humanas, el efecto desaparecía casi por completo.

¿Qué significa esto?

Los gatos procesan el lenguaje humano como comunicación con carga relacional. 

La asociación requiere el contexto emocional y social de una voz humana real.

Interesantísimo.

Reconocen su nombre pero deciden ignorarte

En 2019, Atsuko Saito de la Universidad Sofía en Tokio demostró de forma concluyente que los gatos pueden distinguir su propio nombre de otras palabras con longitud y acentuación similares.

El experimento involucró 78 gatos. Y se reproducían grabaciones con listas de cinco palabras de dos sílabas, siendo las primeras cuatro fonéticamente similares al nombre del gato, y la última su nombre real. Un gato llamado Momo escuchaba «komo», «nomo», «romo», «somo» y finalmente «Momo».

Los resultados fueron increíbles.

Los gatos distinguían su nombre del resto. Y respondían a él incluso cuando lo pronunciaba un desconocido. Habían procesado y almacenado su nombre como unidad lingüística independiente con significado asociado a su propia identidad.

Y aunque reconocían claramente su nombre, muchos elegían no responder de forma visible. Solo lo registraban, quizás moviendo las orejas o cambiando su postura.

Atsuko Saito lo expresó de una forma que nos hace sonreír. «Los gatos no están hechos para responder a las señales humanas. Se comunicarán con los humanos cuando ellos quieran. Cuando no responden, simplemente nos ignoran».

El maullido es una invención para manipularnos

Aquí viene uno de los descubrimientos más fascinantes de la investigación reciente sobre comunicación felina.

Los gatos adultos no maúllan entre ellos.

Léelo otra vez.

El maullido entre gatos solo ocurre durante la infancia, cuando las crías se comunican con sus madres. Una vez que alcanzan la madurez, los gatos salvajes y ferales prácticamente eliminan el maullido de su repertorio vocal.

Entonces, ¿por qué tu gato maúlla constantemente en casa?

Porque desarrolló el maullido específicamente como herramienta de comunicación dirigida hacia las personas. 

A lo largo de miles de años de convivencia, los gatos que maullaban obtenían más respuestas, más atención, más comida. Y transmitían esa estrategia a las siguientes generaciones.

Un estudio de 2025 comparó maullidos de gatos con familia humana con vocalizaciones de gatos salvajes. Los maullidos de gatos con familia humana mostraban una variabilidad acústica muy superior, con modificaciones en duración, tono y frecuencia adaptadas para provocar respuestas en quien los escucha.

El maullido es una estrategia social dirigida a nosotras y tiene muy buenos resultados (que nos lo digan a nosotras).

Otro estudio reveló que los gatos ajustan la frecuencia de sus maullidos según el género de su tutor.. 

Cuando saludan a hombres, emiten un promedio de 4,3 vocalizaciones en los primeros 100 segundos. Cuando saludan a mujeres, el promedio baja a 1,8.

¿Por qué? Porque han aprendido que los hombres tienden a requerir más insistencia vocal para responder.

¿Sabes lo que sí funciona? El parpadeo lento

Mientras los humanos nos obsesionamos con el lenguaje verbal, los gatos han desarrollado un sistema de comunicación visual que la mayoría de tutoras ignoran por completo.

El parpadeo lento. 

Ese gesto donde un gato entrecierra los ojos gradualmente y los mantiene cerrados por más de medio segundo antes de reabrirlos.

Investigadoras de la Universidad de Sussex diseñaron dos experimentos controlados. 

En el primero, 21 gatos de 14 hogares diferentes. Cuando sus tutoras parpadeaban lentamente, los gatos respondían con su propio parpadeo con frecuencia significativamente mayor.

El segundo experimento fue aún más interesante. 

Esta vez quienes parpadeaban eran investigadoras completamente desconocidas para los gatos. 

Cuando estas personas entrecerraban los ojos y extendían la mano, los gatos no solo respondían con su propio parpadeo. Además se acercaban con más probabilidad.

¿Y sabes por qué lo usan?

Porque entre gatos, el contacto visual directo y prolongado puede interpretarse como desafío o señal de agresión. 

Cerrar los ojos de forma pausada comunica «no hay intención de conflicto, confío en ti lo suficiente como para cerrar los ojos en tu presencia».

Los gatos han estado usando este lenguaje con nosotros durante años… aunque no nos hayamos dado cuenta.

 

La próxima vez que tu gato te mire desde el sofá y parpadee lentamente, no pienses que te está ignorando, porque en realidad te está hablando en su idioma.

El problema es que no has aprendido a usarlo todavía.

 

Bibliografía

  1. Takagi, S., et al. (2024). «Domestic cats can associate human words with visual referents». Scientific Reports, 14. Azabu University, Japan.

  2. Saito, A., et al. (2019). «Domestic cats (Felis catus) discriminate their names from other words». Scientific Reports, 9(1), 5394. Sophia University, Tokyo.

  3. Takagi, S., et al. (2022). «Cats learn the names of their friend cats in their daily lives». Scientific Reports, 12. Kyoto University.

  4. Humphrey, T., et al. (2020). «The role of cat eye narrowing movements in cat–human communication». Scientific Reports, 10(1), 16503. University of Sussex.

  5. Nicastro, N. & Owren, M.J. (2003). «Classification of domestic cat (Felis catus) vocalizations by naive and experienced human listeners». Journal of Comparative Psychology, 117(1), 44-52.

  6. Yeon, S.C., et al. (2011). «Differences between vocalization evoked by social stimuli in feral cats and house cats». Behavioural Processes, 87(2), 183-189.

  7. Driscoll, C.A., et al. (2007). «The Near Eastern Origin of Cat Domestication». Science, 317(5837), 519-523.

  8. Bradshaw, J.W.S. (2013). Cat Sense. The Feline Enigma Revealed. Allen Lane.

 

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