Perros y presos | Un nuevo programa de terapia con animales

Ya se sabe desde hace años que los otros animales son grandes compañeros para realizar terapias de todo tipo.

Pero, ¿pueden ser de ayuda a la hora de reinsertar a presos?

La cárcel de El Dueso, ubicada en Santoña, Cantabria, se ha convertido en un referente de innovación en el ámbito penitenciario gracias a su programa de terapia asistida con animales. 

Se inició en 2007 y este proyecto permite a los reclusos interactuar y cuidar perros que han sufrido maltrato y abandono. 

Esta iniciativa busca mejorar la salud mental y el comportamiento de los internos y, además, ofrecer una segunda oportunidad a los perros involucrados.

A lo largo de este artículo vas a descubrir cómo la terapia asistida con animales en El Dueso es un ejemplo palpable de cómo la empatía y el cuidado mutuo pueden jugar un papel crucial en la rehabilitación y reinserción social de personas privadas de libertad.

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Programa de terapia con animales

Este programa no es solo pionero por el hecho de unir a los presos con los perros maltratados, sino que se convierte en un proceso de sanación mutua muy satisfactoria para ambos.

Los internos se encargan del cuidado integral de los animales, asumiendo responsabilidades que van desde la alimentación y el aseo hasta el ejercicio y el juego. 

Gracias a esta interacción constante, no solo se mejora la calidad de vida de los perros, sino que también ofrece a los presos una valiosa oportunidad para desarrollar habilidades sociales, responsabilidad y empatía. 

Además, destaca que este enfoque terapéutico prescinde de incentivos económicos o beneficios penitenciarios.

¿Y cómo se gestiona? 

Basándose en el altruismo y en la búsqueda de un bienestar emocional compartido, reforzando la idea de que tanto humanos como animales pueden beneficiarse y crecer juntos.

Suena maravilloso, ¿no?

Interacción con los perros

La interacción diaria con los perros en El Dueso se convierte siempre en una experiencia transformadora para los reclusos. 

Le dedican varias horas al día al cuidado de los perros y, así, los internos se sumergen en una rutina que incluye paseos, alimentación y juegos. 

¿Y de qué sirve esto? 

Esta rutina no solo mejora significativamente la vida de los perros, sino que también ofrece a los reclusos una estructura y un propósito que rompe con la monotonía de la vida carcelaria. 

A través de estos cuidados, los presos aprenden a establecer vínculos afectivos, a confiar y a sentirse responsables de otro ser vivo. 

Y es que estas habilidades serán cruciales para su futura reinserción en la sociedad. Por lo tanto, es un avance impresionante para todos. 

Impacto emocional y conductual en los presos

¿Te sorprende si te digo que es profundamente positivo?

Al cuidar de los perros, los internos experimentan una notable reducción en la ansiedad y un aumento en la autoestima. 

Además, aprenden a manejar mejor sus emociones y a desarrollar una mayor empatía hacia los demás. 

Este cambio de comportamiento se refleja en una mayor tranquilidad y en la adopción de actitudes más positivas y constructivas. 

Por lo tanto, la interacción con los animales les permite reflexionar sobre sus acciones pasadas y fomenta un sentido de responsabilidad hacia su futuro, siendo esencial para su proceso de rehabilitación a la hora de introducirse de nuevo en la sociedad.

Efectos positivos en la reinserción

Al participar en actividades prosociales, los internos encuentran un sentido de logro y propósito. 

Esta participación activa en el cuidado de los perros les ayuda a construir una identidad positiva y a prepararse para una vida fuera de la prisión. 

La responsabilidad y el compromiso adquiridos a través de este programa son habilidades que podrán transferir a su vida cotidiana tras su liberación. 

Además, el programa fomenta la creatividad, inhibe la violencia y ofrece defensas frente a las adicciones, contribuyendo a una reinserción más efectiva y humana.

¿Influye el entorno de El Dueso?

También hay que decir, que su éxito se debe, en parte, al entorno del centro penitenciario. 

Su ubicación privilegiada, rodeada de naturaleza, proporciona un ambiente sereno y estimulante para los reclusos y los perros. 

Los internos pueden pasear a los perros en un entorno tranquilo y abierto, lo que contribuye significativamente a su bienestar emocional. 

Este entorno, combinado con el programa de terapia asistida con animales, ofrece una experiencia de rehabilitación integral que va más allá de los muros de la prisión. 

La cárcel, con sus vistas al monte Buciero, las marismas de Santoña y la playa de Berria, se convierte en un espacio donde la naturaleza y la terapia se entrelazan para facilitar la recuperación y el crecimiento personal.

Vaya, que son todo ventajas.

¿Y qué pasa con los perros después?

Una parte crucial del programa en El Dueso es la adopción de los perros una vez rehabilitados. 

¿Te imaginas que se tuvieran que quedar en el centro para siempre?

Ni mucho menos.

Estos animales, que llegan a la prisión en condiciones de maltrato y abandono, encuentran un nuevo hogar gracias a la dedicación y el cuidado de los reclusos. 

Este ciclo de recuperación y adopción no solo beneficia a los perros, sino que también refuerza el sentido de logro y contribución social de los internos. 

Al ver a los perros recuperarse y ser adoptados, los reclusos experimentan una sensación de éxito y realización que refuerza su autoestima y su creencia en la posibilidad de un cambio positivo.

Todo un logro.

Esto es lo que opinan los expertos

Todo esto está genial, pero ¿qué dicen las personas que de verdad saben del tema?

Los expertos en psicología y rehabilitación social resaltan la importancia de programas como el de El Dueso.

Estas iniciativas no solo transforman la vida de los reclusos, sino que también ofrecen una nueva perspectiva sobre la rehabilitación carcelaria.

Al fomentar la empatía, la responsabilidad y el cuidado, estos programas preparan a los internos para una reinserción exitosa en la sociedad. 

Los expertos destacan que estas actividades prosociales dan sentido a la estancia de los reclusos en la cárcel, ayudándoles a gestionar la culpa y a convencerse de estar haciendo algo bueno, lo que aumenta su bienestar y proporciona experiencias diferentes a las vividas tanto fuera como dentro de la cárcel.

Ahora es tu turno, ¿tú qué opinas de todo esto? 

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