La ansiedad es capaz de afectar a las personas a nivel intestinal, y la ciencia acaba de demostrar que, ahora, los perros ansiosos también pueden sufrir las mismas consecuencias.
Lo ha demostrado un equipo de la Universidad Memorial de Newfoundland en Canadá que analizó 72 perros y descubrió que una bacteria específica —del género Blautia— aparece constantemente en perros con niveles elevados de ansiedad.
Y no solo eso, sino que el modelo predictivo que desarrollaron puede clasificar a un perro como ansioso o no ansioso con una precisión del 85,6%, basándose únicamente en su perfil bacteriano intestinal.
Pero la revolución va mucho más allá del microbioma.
En 2025 también se ha descubierto que los perros tienen una inteligencia emocional mucho más sofisticada de lo que pensábamos: pueden combinar dos palabras para comunicarse usando botones de sonido, sincronizan sus patrones cardíacos con los nuestros durante el estrés, y comparten un «bucle positivo» de oxitocina con nosotros cuando nos miramos a los ojos.
Si trabajas con perros o estás pensando en especializarte en comportamiento canino, este artículo te va a cambiar la perspectiva completamente.
¿Cuándo es capaz el intestino de predecir el comportamiento?
El estudio que está revolucionando el campo del comportamiento canino se publicó en Scientific Reports en 2025.
El equipo, liderado por Sarita Pellowe —consultora certificada en comportamiento canino— junto con Dawn Bignell, Carolyn Walsh, Lourdes Peña-Castillo y Allan Zhang- integró conocimientos de psicología, biología, microbiología y análisis informático con un objetivo claro: comprender cómo las bacterias intestinales influyen en la conducta animal.
Y es que el contexto es importante: más del 70% de los perros de compañía exhiben algún síntoma de ansiedad.
Ahora bien, ¿cómo se hizo el estudio?
El equipo convocó voluntarios en St. John’s (Canadá) mediante redes sociales, clíínicas veterinarias y comercios locales.
De 494 cuestionarios iniciales, aplicaron criterios muy estrictos: edad, dieta estable, entorno inalterado. Al final, 72 perros entraron en el análisis definitivo.
Los tutores completaron dos tipos de cuestionarios: uno sobre salud y hábitos de sus perros, y otro —el C-BARQ— que permite evaluar de forma estandarizada el comportamiento canino, puntuando específicamente niveles de ansiedad y agresión.
Luego recolectaron muestras fecales, las preservaron a -20 °C y las analizaron mediante secuenciación genética (16S rRNA) y modelos de aprendizaje automático.
¿Cuál fue el hallazgo más importante del estudio?
Aunque no encontraron diferencias enormes en la abundancia relativa de bacterias entre los grupos de alta y baja ansiedad, sí apareció un patrón muy consistente.
Y es que el género bacteriano Blautia estaba constantemente asociado con perros de mayor ansiedad. Se identificó en casi todas las variantes del análisis.
Los perros más ansiosos mostraron una mayor proporción de Blautia respecto de otras familias bacterianas como Oscillospiraceae y Negativicutes.
Y aquí viene lo más impresionante: el modelo Selbal permitió clasificar a los perros con una precisión del 85,6% (AUC-ROC de 0,856), una cifra que destaca la posibilidad de predecir la conducta a través del perfil bacteriano.
Es decir, con una simple muestra fecal podrías tener información predictiva sobre el nivel de ansiedad de un perro.
¿Si cambio su microbiota, cambiará su comportamiento?
Pues… por desgracia, los investigadores advirtieron que aún no se puede afirmar que cambiar la microbiota cause mejoras en el comportamiento, ya que se trata de un estudio observacional.
Además, los factores como estilos de vida, dieta o percepciones individuales de los tutores pueden influir en los resultados.
Pero remarcan algo muy importante. Y es que se necesitan experimentos clínicos más amplios, con pruebas controladas y análisis detallados a nivel de especie bacteriana, para confirmar si la manipulación de la microbiota —por ejemplo con dietas específicas o probióticos— podría convertirse en una vía eficaz para tratar ansiedad y agresividad en perros.
¿Qué es Blautia y por qué es tan importante?
Curiosamente, esta bacteria también se ha relacionado con el autismo en humanos.
Y es que las bacterias del género Blautia tienen propiedades beneficiosas demostradas en ciertos contextos, siendo consideradas una fuente de probióticos/postbióticos de nueva generación.
Pero su relación con la ansiedad —tanto en humanos como en perros— está abriendo una nueva línea de investigación fascinante.
El microbioma intestinal se considera un «superórgano» por su gran impacto en la salud y el comportamiento.
En personas puede llegar a pesar hasta 2 kg. Y la conexión es bidireccional: el estrés y la ansiedad pueden alterar la composición del microbioma, y a su vez, los cambios en el microbioma pueden influir en el estado emocional y el comportamiento.
¿Qué te parece este hallazgo? Cuéntamelo en comentarios.
Bibliografía
- Pellowe, S. D., Bignell, D. R. D., Walsh, C. J., Peña-Castillo, L., & Zhang, A. (2025). Gut microbiota composition is related to anxiety and aggression scores in companion dogs. Scientific Reports, 15, Article 61784.
https://doi.org/10.1038/s41598-025-06178-4
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