Twixmas: el secreto que transforma el vínculo humano-animal durante la Navidad

¿Te has dado cuenta?

Algo sucede cada año en tu casa, delante de tus propias narices, y no te has fijado.

Hay un cambio que se da en el cerebro de tu gato o perro mientras compartís el sofá. Y ha sido el motivo por el que investigadores de Japón, Corea, Reino Unido y Estados Unidos han dedicado años de sus vidas a estudiar precisamente esto que tú experimentas cada diciembre sin saberlo.

¿Preparada?

Bien.

Porque lo que viene a continuación te va a estallar el cerebro.

Twixmas, ¿qué es y cómo te afecta?

Los británicos tienen una palabra para ese período extraño entre el 25 de diciembre y el 1 de enero. 

Lo llaman «Twixmas», una mezcla entre «between» y «Christmas», y durante años nadie pensó que esos días tuvieran nada de especial más allá de las sobras del pavo y las películas repetidas en la tele.

Hasta que un grupo de investigadores decidió hacer algo que nadie había hecho antes.

Preguntaron a 2.000 familias británicas qué hacían exactamente durante esos días con sus animales de familia. Y lo que descubrieron fue tan inesperado que tuvieron que revisar los datos tres veces para asegurarse de que no había ningún error.

El 46% de los perros en Reino Unido reciben más paseos entre el 25 de diciembre y el 1 de enero que en cualquier otro momento del año.

Y esto afecta más de lo que pensabas a vuestro vínculo.

El descubrimiento japonés que cambió todo lo que sabíamos sobre el amor entre especies

En 2015, un investigador japonés llamado Takefumi Kikusui estaba sentado en su laboratorio de la Universidad Azabu con sus dos caniches estándar, Anita y Jasmine, cuando tuvo una idea que cambiaría para siempre nuestra comprensión del vínculo humano-animal.

¿Y si la razón por la que queremos tanto a nuestros perros tuviera una explicación biológica? ¿Y si hubiera algo sucediendo a nivel hormonal cada vez que miramos a nuestro animal a los ojos?

Lo que Kikusui descubrió fue publicado en Science y los resultados fueron impactantes.

Resulta que cuando tú y tu perro os miráis a los ojos durante un período sostenido de tiempo, tu nivel de oxitocina, la hormona que los científicos llaman «la hormona del amor», aumenta un 300%.

Y tu perro experimenta un aumento del 130% en esa misma hormona mientras te mira.

Ahora piensa en esto durante un momento. 

Piensa en todas las veces que tu animal te ha mirado a los ojos durante un paseo navideño, durante una tarde tranquila en el sofá, durante esos momentos de conexión silenciosa que compartís cuando el resto del mundo está ocupado con sus propios asuntos.

¡Y esto se va a dar mucho más en Navidad!

Las tres actividades que generan vuestro máximo bienestar en Navidad

Investigadores coreanos publicaron en 2024 un estudio donde conectaron electrodos de electroencefalografía a participantes humanos mientras realizaban ocho actividades diferentes con un perro. 

Querían saber exactamente qué actividades generaban los mayores cambios positivos en el cerebro.

Los resultados fueron clarísimos.

Tres actividades destacaron por encima de todas las demás en su capacidad de reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo. 

La primera es alimentar a tu gato o perro. 

La segunda es masajearlo. 

Y, la tercera es abrazarlo. 

Ahora piensa en tu Navidad típica.

En las comidas especiales que preparas para tu animal de familia durante las fiestas, en los momentos de sofá donde le acaricias distraídamente mientras ves una película, en esos abrazos que le das cuando llegas a casa después de visitar a la familia. 

Sin saberlo, has estado realizando las actividades que la neurociencia ha identificado como las más beneficiosas para tu cerebro.

El factor que nadie menciona 

Hay algo que los estudios sobre el vínculo humano-animal han revelado consistentemente, algo que rara vez se menciona en los artículos de divulgación pero que es importantísimo para entender por qué la Navidad es tan especial para tu vínculo interespecie.

La calidad importa más que la cantidad.

Un estudio longitudinal con 940 adolescentes encontró que la frecuencia de interacción con el gato o perro no se correlacionaba significativamente con mejores resultados emocionales. Podías pasar horas y horas junto a tu animal de familia y no experimentar los beneficios que la ciencia prometía.

Pero había una variable que sí unía todos los beneficios positivos.

La calidad percibida de la relación.

Y aquí está la razón por la que la Navidad es tan especial.

Durante la vida laboral normal, aunque pases horas en la misma habitación que tu animal de familia, parte de tu atención está siempre en otros lugares.

Durante las vacaciones navideñas, especialmente durante esos días de Twixmas donde no hay trabajo ni obligaciones urgentes, le haces caso al 100%. 

Y lo nota enseguida.

Cómo transformar tu próxima Navidad

Si has llegado hasta aquí, ya sabes más sobre la neurobiología del vínculo humano-animal que el 99% de las personas que conviven con perros y gatos. 

La pregunta ahora es qué vas a hacer con esta información.

Podrías simplemente leerla, pensar «qué interesante» y seguir con tu vida exactamente igual que antes. Muchas personas harán eso, y está bien.

Pero si quieres usar lo que has aprendido para profundizar en tu relación con tu perro o gato durante las próximas vacaciones navideñas, hay dos cosas que puedes hacer.

Prioriza los paseos largos sin prisa y elimina las distracciones.

La calidad de tu presencia importa más que la cantidad de tiempo que pasas en el mismo espacio físico. Y la Navidad es la única época del año donde la mayoría de las personas tienen la oportunidad real de ofrecer presencia de calidad con sus familiares multiespecie.

No desperdicies esa oportunidad.

 

Bibliografía

Nagasawa, M., Mitsui, S., En, S., Ohtani, N., Ohta, M., Sakuma, Y., Onaka, T., Mogi, K., & Kikusui, T. (2015). Oxytocin-gaze positive loop and the coevolution of human-dog bonds. Science, 348(6232), 333-336.

Yotanyamaneewong, S., Kamolsiripichaiporn, N., Roje, S., Chaidet, P., Karasuda, N., Tanioka, T., Nishigaki, M., Kawahara-Takahashi, I., & Kawahara, S. (2025). The impact of canine-assisted intervention on stress reduction. A randomized controlled study using physiological biomarkers and behavioral measurements. PLOS ONE, 20(3), e0318777.

Yoo, O., Park, Y. H., Ko, J., Kwak, C., Hong, T., Park, C. R., Kwon, O. Y., Lee, Y., Kim, J., & Choi, J. (2024). Psychophysiological and emotional effects of human–dog interaction. EEG and behavioral analysis of various dog activities. PLOS ONE, 19(3), e0298384.

Marti, R., Petignat, M., Wicky, A., Urfer, S. R., & Gygax, L. (2022). Can dogs reduce stress levels in school children? Effects of dog-assisted intervention on salivary cortisol levels. PLOS ONE, 17(6), e0269333.

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