¿Y si los perros pudieran leer tu estrés?

 

Los perros son unos animales maravillosos. 

 

Llevan más de 10000 años formando parte de nuestra vida y hemos creado un vínculo con ellos tremendamente potente. 

 

Lo que probablemente muchas personas desconozcan es que este vínculo va más allá de lo que sienten. 

 

Y es que los perros se exponen a aspectos del sistema nervioso humano que la ciencia apenas ha empezado a comprender. 

 

Y nos permite ver una conciencia sobre cómo nos comportamos, que va mucho más allá de lo que hubieras podido imaginar. 

 

En este artículo vamos a explorar cómo se realiza esta conexión y qué podemos aprender de ello. 

 

Vamos al lío. 

 

Los perros nos enseñan constantemente

 

Convivir con un perro es tener un maestro de cómo funciona el sistema nervioso. 

 

Pero a veces vamos tan acelerados que no nos da tiempo a pararnos a mirarlo. 

 

Los perros son expertos en crear situaciones seguras para ellos. 

 

Están constantemente buscando seguridad. 

 

Buscan relajarse con personas más calmadas y cuando tienen algún problema de estrés, nos lo comunican con su cuerpo. 

 

Y de la misma manera que nos trasladan esa información, ellos aprenden de cómo actuamos nosotras. 

 

Saben si hemos tenido un mal día o si estamos estresadas. 

 

Conocen si estamos en un momento en el que tienen que acercarse a pedir mimos o es mejor que se mantengan alejados.

 

Y es que al final están constantemente aprendiendo sobre cómo nos comportamos y de qué decisiones tomamos. 

 

 

Escucha en tu sistema nervioso antes de que hables

 

La cuestión es que los perros no leen nuestras palabras como solemos pensar. 

 

Ellos podríamos decir que escuchan nuestro sistema nervioso antes de que hablemos. 

 

Son capaces de entender nuestra respiración, tensión muscular o el nivel de energía que tenemos. 

 

Y eso les lleva a escanear nuestro cuerpo buscando esas señales de seguridad que comentábamos al principio. 

 

Como dato curioso es interesante que sepas que esto era algo que también hacíamos los humanos antaño. 

 

Sin embargo, conforme aprendimos a desarrollar la capacidad de comunicarnos con palabras, perdimos esta habilidad porque ya no era tan necesario. 

 

Por suerte tenemos unos grandes compañeros de vida que siguen manteniéndola y ayudándonos en consecuencia. 

 

No solo observan tu estrés también lo absorben

Y sinceramente esto es algo de lo que se habla muy poco, pero que es muy importante. 

 

Porque al final esto condiciona directamente nuestra convivencia y nos hace no darle la experiencia de vida que realmente se merecen. 

 

Cuando un perro convive con un humano que está crónicamente estresado, acaba convirtiéndose en un perro crónicamente alerta. 

 

El sistema nervioso del perro se sincroniza con el tuyo y esa ansiedad se convierte en parte de su día a día. 

 

Y de la misma manera que tú estás alerta ante todo el entorno, el perro aprende también que es la manera de vivir. 

 

Algo que no solo condiciona que esté más o menos a gusto en el día a día sino que afecta directamente a su salud. 

 

Porque los mismos problemas que surgen del estrés en seres humanos también lo hacen en perros. 

 

Estamos desconectadas de nuestro cuerpo

 

Pero ¿sabes cuál es una de las cosas que más me gusta de esta conexión? 

 

Que los perros de alguna manera sacan nuestras vergüenzas 

 

Nos muestran que estamos tremendamente desconectadas de nuestro cuerpo y de cómo nos comportamos. 

 

Piénsalo. 

 

Cuando un perro está estresado, se sacude el estrés. 

 

Cuando un perro está sobrepasado, descansa. 

 

Pero ¿qué hacemos los seres humanos? 

 

Retenemos la tensión durante años y no sabemos cómo soltarla. 

 

Nos llamamos vagas cuando en realidad necesitamos descansar. 

 

Hemos entrado en una cultura de hacer más y más hasta que lleguemos a colapsar. 

 

Y parece que no hay ninguna salida fácil a esta situación en la que estamos viviendo. 

 

Ojalá aprendiéramos más de ellos. 

 

La seguridad no es algo intelectual sino biológico

 

Algo que debemos de entender de ellos es también el poder que tiene el cuerpo más allá de la mente. 

 

Cuando nos encontramos en una situación complicada, tratamos de razonar con nuestra mente, pero es que esto es imposible. 

 

No puedes razonar con tu sistema nervioso para hacer que se sienta seguro. 

 

Pero como nos hemos convencido de que somos animales únicamente racionales, seguimos intentando esto todo el rato y es absurdo. 

 

Por eso un perro puede entrar en pánico en un hogar amoroso de un momento a otro. 

 

O los humanos se sienten completamente inseguros con gente que no está haciendo nada raro a nuestro alrededor. 

 

Pero la realidad es que el cuerpo ha evolucionado durante milenios para actuar antes que la mente. 

 

Y a lo mejor nos está dando un mensaje clave del que ni siquiera somos conscientes todavía. 

 

Por eso puede llegar a ser tan interesante ver cómo se comporta un perro y actuar en consecuencia. 

 

Tenemos demasiado que aprender de ellos todavía. 

 

La regulación cambia nuestra conducta más rápido que el control

 

La realidad es que pensamos que la mente es la llave de todas las decisiones que tomamos, pero nada más lejos de la realidad. 

 

Ante situaciones complejas, hay maneras más eficientes de actuar. 

 

Por ello cuando el sistema nervioso está regulado, aprendemos de una manera diferente. 

 

El cerebro no puede acceder plenamente a la curiosidad, la conexión y el aprendizaje mientras está en modo supervivencia. 

 

Por ese motivo una de las habilidades más importantes que necesitamos desarrollar como seres vivos es precisamente la de regular nuestro sistema nervioso, aunque no sea fácil. 

 

Porque es precisamente ahí en esta situación donde vamos a ser capaces de volver a poner a nuestro cuerpo en un estado más sereno y actuar en consecuencia. 

 

Un perro tiene muy claro cómo lo hace ¿y tú? 

 

Los perros perciben estados emocionales que aún no has procesado conscientemente

 

¿Te has dado cuenta de que un perro se vuelve muy pegajoso cuando estás en estado de duelo? 

 

¿O quiénes son los primeros en ponerse inquietos cuando entramos en una situación de conflicto? 

 

Que cuando alguien en casa tiene miedo se posa a su lado para protegerlo 

 

O que cuando estés nervioso está a tu lado para decirte que pase lo que pase estará ahí contigo. 

 

Los perros son animales capaces de leer las emociones antes de que seas tú capaz de expresarlas con palabras. 

 

Y el vínculo que han desarrollado con nosotros durante los años les permite entender y anticiparse a todo lo que está pasando en nuestro cuerpo. 

 

Sabiendo cuál es la decisión más rápida que deben de tomar para que todo vaya mejor 

 

Nunca te olvides de que tu cuerpo habla más rápido y más alto que tu conciencia. 

 

La sanación es más rápida si no se hace en soledad

 

Algo que debemos de aprender todos es que la sanación no está pensada para ejercerse en soledad. 

 

Y eso, los perros lo han comprendido con el vínculo humano-animal desde hace siglos.

 

Al final tenemos que saber que una presencia regulada cambia físicamente el sistema nervioso.

 

Afecta al ritmo cardíaco, a la respiración, al tono muscular o a la propia hormona del estrés. 

 

Porque cuando tenemos una conexión con otro ser vivo, esta conexión va más allá de las emociones. 

 

Se genera una especie de co-regulación biológica que hace que el estado de uno afecte al del otro. 

 

Pero seguro que tú también has vivido algo parecido. 

 

¿Alguna vez has estado al lado de una persona estresada y poco a poco te ha contagiado esa ansiedad? 

 

¿Y qué me dices de al revés? 

 

¿Alguna vez ibas tú acelerada pero te has sentado a hablar con una persona que estaba calmada y te has dado cuenta de que esa tranquilidad se te ha pegado? 

 

Los seres humanos somos así. 

 

¿Por qué los perros nos sanan?

 

Todo se reduce a una cosa muy sencilla. 

 

Y es que los perros nos ofrecen algo que muchos humanos no hemos recibido cuando estábamos creciendo. 

 

La voluntad de estar presentes sin pedir nada a cambio 

 

Al final vivimos en una sociedad tan competitiva que hemos aprendido que siempre tenemos que estar demostrando ante los demás. 

 

De alguna manera nos hemos creído que tenemos que ganarnos el amor, el cariño o la preocupación del resto. 

 

Pero con los perros esto no ocurre. 

 

Simplemente está ahí. 

 

No necesitas lograr nada, ni impresionarles, ni ganarte su efecto. 

 

Simplemente te lo van a dar de una manera incondicional. 

 

Y esa es la señal más potente del vínculo que tenemos entre ambos mundos y cómo podemos ir mejorándolo. 

 

Antes de dejar de escribir este artículo, quiero hacer una pequeña reflexión. 

 

Porque quizás los perros son algo más que compañeros con cuatro patas y mucho pelo. 

 

Puede que sean recordatorios vivientes de cómo se suponía que debía de sentirse el sistema nervioso humano antes de que lo volviéramos loco con este mundo, que no tiene ningún sentido. 

 

Por eso no te olvides de que, pase lo que pase, ese rato que pasas con tu perro, lo hagas con plena presencia. 

 

Para él, va a ser lo único importante en ese mundo. 

 

Así que disfruta de su tiempo, sácalo a pasear, tómate el gusto de jugar con él. 

 

Estoy convencida de que hará que el día merezca la pena. 

 

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