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Existe muchísima evidencia científica sobre los beneficios que aporta la vinculación de los humanos con perros y gatos, para las tres especies.

Pero…también existe un lado oscuro de esta relación, que se manifiesta de diferentes maneras.

La fatiga por compasión

Uno de esos casos en los que este vínculo se convierte en perjudicial es la llamada “fatiga por compasión”.

Se trata de un trastorno muy frecuente en personas que cuidan de colectivos necesitados, como pueden ser los perros y gatos abandonados.

Así, todas aquellas personas cuyo vínculo con los animales de compañía las ha llevado a dedicarse a cuidar de animales abandonados, ya sea como voluntaria o como profesional, están en riesgo de padecer este trastorno.

¿En qué consiste la fatiga por compasión?
Se define como un tipo de estrés (trastorno secundario de estrés traumático) resultante de la relación de ayuda, de la empatía y del compromiso emocional con individuos que necesitan cuidados.

Y, debido a este estrés crónico, las consecuencias en las personas que lo padecen pueden ser diversas, desde dificultades para dormir, pasando por aislamiento social, hasta depresión, debido al desgaste y la frustración de estar luchando constantemente en una causa sin fin, como es el abandono de animales.

En este sentido de las consecuencias negativas que puede llegar a acarrear el sentirse vinculado emocionalmente con un perro o un gato también tenemos otras situaciones, como puede ser el duelo por la pérdida de un animal de compañía que puede llegar a ser patológico cuando se dan determinadas condiciones (como una persona que no tenga una buena red social de apoyo).

Síndrome de sobrecarga del cuidador

Y también tenemos los casos de “síndrome de sobrecarga del cuidador”, cuando una persona tiene que cuidar de un animal enfermo crónico, con lo que esto supone. Todos estos casos se dan evidentemente entre personas, y, al incorporar a perros y gatos a nuestra red social más íntima, también este tipo de problemáticas surgen cuando nuestros animales están enfermos o mueren.

Síndrome de Noé

Otro caso especial de vínculo patológico de las personas con los animales es el conocido “Síndrome de Noé”.
Éste consiste en un trastorno mental que lleva a la acumulación de un excesivo número de animales con la intención de quererlos y cuidarlos, supuestamente, pero que termina siendo perjudicial para estos animales, que suelen ser víctimas de la negligencia de la persona acumuladora.

Y también es un problema de salud para la persona, que vive en un entorno totalmente insalubre, repleto de heces y orina de los animales que, además, suelen estar enfermos y con infestación de parásitos.

Se cree que este tipo de trastorno viene provocado por un trastorno del desarrollo en la infancia donde se estableció un vínculo con los animales como apoyo emocional en situación de negligencia o abuso de los padres o tutores.

Así, algunas personas con ese historial infantil pueden llegar a crear una necesidad de apoyo emocional mal entendida por parte de los animales cuando llegan a su etapa adulta, sin ser capaces de detectar las necesidades reales de esos animales que le rodean.

Maltrato, al abandono o a la explotación de estos animales

También podemos hablar de todas las consecuencias que conlleva cuando este vínculo con los animales de compañía se establece desde el punto de vista de la superioridad humana y, que, por tanto, al creerse una persona con derechos por encima de su perro o gato esto puede llevar al maltrato, al abandono o a la explotación de estos animales, con sus tristes desenlaces.

Las consecuencias de la antropomorfización

Y nos queda comentar las consecuencias de la antropomorfización, que consiste en atribuir características humanas, que no les corresponden, a otros animales.
Esto puede llevar a no tener en cuenta las verdaderas necesidades de un perro o gato y que, teniéndolos en casa por el vínculo con ellos, pero sin entender lo que realmente les conviene, se puede acabar afectando gravemente al bienestar de esos animales que tanto se quieren.
Por ejemplo, el creer que un perro o un gato pueden ser celosos o vengativos, cuando ese tipo de sentimientos no les pertocan, puede llevar a que se les castigue o se les aísle, sin entender que la verdadera razón de ciertos comportamientos pueden ser miedo u otras causas.
Por tanto, no se les tratará adecuadamente para resolver esa problemática de convivencia, pudiendo acabar en abandono o maltrato del animal.

Conclusión

En conclusión, las ventajas y beneficios de nuestro vínculo con los animales de compañía son muchos y muy diversos, pero hay que mantenerse muy atentos porque existen también aspectos negativos que debemos conocer, prevenir y detectar para reconducirlos y tratarlos antes de que las consecuencias sean graves.

Este artículo ha sido escrito en colaboración con Marta Calcerrada, la directora de Rumbo Canino.

Marta es bióloga, antrozoóloga y educadora canina, con amplia experiencia en refugios de animales abandonados. Por eso, ella forma parte del equipo de Antrozoologia.com.

Si quieres saber más de Marta, puedes visitar su web https://www.rumbocanino.com/ y así conocer la gran variedad de actividades que ofrece para mejorar la vida de perros y gatos.

Y si quieres ayudar a perros y gatos en el futuro, puedes participar en este estudio internacional para propietarios de perros y gatos, que servirá para conocer mejor cómo la gente se vincula a sus animales de compañía.

Si tienes un perro, puedes contestar esta encuesta: https://www.surveygizmo.com/s3/5413895/CUESTIONARIO-SOBRE-CONVIVENCIA-CON-EL-PERRO

Si tienes un gato, puedes contestar esta encuesta: https://www.surveygizmo.com/s3/5440111/CUESTIONARIO-SOBRE-CONVIVENCIA-CON-EL-GATO

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