Familia multiespecie y adopción Skip to main content

Familia multiespecie y adopción:

Sobre cómo un animal de compañía puede facilitar vínculos, cambiar conductas y llenar el vacío de abandono.

 

En este artículo, os quiero pasar un resumen de lo que hablamos en un taller con Eva Gispert, directora del Instituto Familia y Adopción, sobre cómo un animal de compañía puede facilitar vínculos, cambiar conductas y llenar el vacío de abandono que puede sufrir una persona.

 

¿Por qué las personas nos vinculamos de manera tan fuerte a los animales?

 

Los seres humanos tenemos la capacidad de vincularnos frecuentemente a otras especies. Así, casi el 50% de las familias españolas conviven actualmente con un animal de compañía.

 

Hay tres puntos clave que dan respuesta a esta gran pregunta.

 

Primeramente, debemos tener en cuenta la biofilia, un sentimiento innato que posee el ser humano por el cual se siente atraído hacia todo elemento de la naturaleza. Este interés implica también al resto de los animales. Se puede comprobar en los niños y niñas de bien pequeños, cuando se fascinan al ver otras criaturas de otras especies.

 

Asimismo, tenemos el comportamiento afiliativo, es decir, buscar el contacto con otros individuos de la misma especie u otras, que es intrínseco al ser humano. Consiste en un conjunto de pautas de conducta que tienen por objetivo mantener juntos a dos o más individuos. El propósito de esta actitud es buscar la cohesión social para tener una red de vínculos que nos ayude a superar los momentos de estrés durante el día y que nos facilite la supervivencia.

 

Finalmente nos encontramos con el “Caring behavior” o Comportamiento cuidador. Este término se define como la actitud de preocuparnos por otros individuos y cuidar de ellos. Las personas lo desarrollamos tanto con los humanos como con otros los animales. Hay muchos estudios que hablan de la capacidad del ser humano de cuidar de los demás, hecho que se ha comprobado durante esta pandemia. Y, por supuesto, este comportamiento intrínseco del ser humano tiene su sentido biológico, para asegurar la supervivencia de la especie.

 

¿Qué nos aporta el vínculo humano-animal?

 

Cuando estamos acompañados o compartiendo tiempo con nuestros animales de compañía, percibimos una sensación de bienestar. Esta comodidad se debe a que sabemos que no estamos siendo juzgad@s. Nos permite sentirnos a gusto y ser nosotr@s mism@s.

 

Para entender este vínculo de manera objetiva, podemos trasladar el tema al campo de la química, es decir, estudiar la neurofisiología de la conducta afiliativa.

 

Hay una serie de reacciones fisiológicas que nos transmiten comodidad y seguridad y pueden ocurrir cuando entramos en contacto con otros animales. Al relacionarnos con ellos, segregamos dopamina, endorfinas y oxitocina, hormonas que inducen el bienestar. Además, se reduce el cortisol, la hormona indicativa de estrés. Todo este proceso químico nos conduce hacia sensaciones y emociones positivas.

 

Por otra parte, podemos estudiar el vínculo desde el campo de la sociología, es decir, enfocando el comportamiento entre estos dos elementos.

 

En España, casi el 50% de familias conviven con animales de compañía, lo que demuestra que su papel en la familia es muy importante porque se le considera un miembro más. Un niño o una niña, al no tener barreras culturales, se relaciona con el animal del mismo modo que con un humano. Recientemente, se hizo un estudio donde se plantearon 25 preguntas dirigidas a 300 niñ@s, y la mayoría de ellos situaban al animal de compañía en el mismo nivel de apoyo emocional que los padres. L@s niñ@s sitúan al animal de compañía como una fuente de seguridad.

 

Para fomentar la interacción entre niñ@ y animal de compañía se debe utilizar el refuerzo positivo. Por ejemplo, usando premios y buenas palabras. De este modo, el infante aprende a comunicarse positivamente con todos a su alrededor, además de desarrollar el juego y la creatividad. Hay tres palabras clave que l@s niñ@s relacionan con el animal de compañía; cuidar, jugar y alimentar. Las tres forman parte de los instintos innatos del ser humano.

 

Los animales forman parte del carácter del ser humano y del sentimiento de vinculación con la naturaleza. Nos ayudan a sentirnos completos y a desarrollarnos como individuos, además de enseñarnos lecciones valiosas de comportamiento, responsabilidad y afectividad.

 

Es por todo esto que la convivencia con un animal de compañía se considera una gran aportación para ayudar a que un@ niñ@ adoptad@ puede facilitar vínculos, cambiar conductas y llenar el vacío de abandono.

 

Para profesionales  de la educación canina

Tres claves rápidas  para convertirte en experto del vínculo  humano-animal

DESCÁRGATE LA GUÍA

2 comentarios

  • Elisenda Mir dice:

    Con este artículo aflora en mi una pregunta: Porqué hay niñ@s que de pequeños muestran curiosidad, empatía y cariño por los animales y de adultos parece que ya no tienen esa atracción ni esa empatía? Es como si perdieran su interés.

    • Maria dice:

      Sí, es curioso, entendemos que durante su vida hay muchos factores que pueden afectar a este u otros factores. La inocencia de un niño favorece el amor por los animales. Los adultos ya llevamos una carga de experiencias y emociones que nos condicionan.

Deja un comentario