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LAS FAMILIAS MULTIESPECIE

Los cambios sociales dados en las últimas décadas han alterado notablemente la manera en que las personas nos vinculamos socialmente. Entre estos cambios, se destacan el mayor reconocimiento y la legitimidad que cobraron los vínculos con nuestros animales.

En la actualidad, en la mayor parte de los países occidentales el número de hogares que cuentan con perros y gatos ha crecido firmemente.
En Unión Europea se estimó que el 26% de los hogares tienen al menos un animal y en Estados Unidos, el 57%.
En Argentina, se estimó que el 80% de los hogares los tienen.

LOS ANIMALES DE COMPAÑÍA COMO LEGÍTIMOS MIEMBROS DE LA FAMILIA

Claro que tenencia no es lo mismo que vínculo, pero la intensidad de estos también es destacable. En países de cultura occidental, se cree que alrededor del 90% de las personas consideran a sus animales de compañía como legítimos miembros de la familia.

 ¿QUÉ QUIERE DECIR ESTO Y CÓMO SE PRODUCE?

Una versión clásica y simplista el proceso indicaba que los animales eran antropomorfizados para ser incorporados en la familia. Pero los estudios mostraron que la cuestión no era tan sencilla.
Los patrones de interacción entre las personas y sus mascotas sugieren una fluctuación entre considerar a los animales de compañía como humanos y civilizados, y considerarlos como bestias y caóticos.

Las características individuales de los animales y el apego desarrollado hacia estos sin dudas, son parte importante de la inclusión de los animales a la familia.
Acá, resulta decisiva la habilidad del animal de manifestar su elección de ser parte.

Esto se contrapone a los casos donde los animales deben ser contenidos en cajas o jaulas, lo cual es interpretado por las personas como falta de conexión.
De este modo, los animales de familia no son integrados involuntariamente, sino que son consistentemente descritos por sus humanos como actores sociales que realizan elecciones y actúan en consecuencia cuando se les permite.

SE REQUIERE TIEMPO, ATENCIÓN Y EDUCACIÓN

Si bien perros y gatos son considerados como niños peludos que requieren tiempo, atención y educación, el proceso también incluye dos aspectos adicionales:
(1) Las personas reconceptualizan su familia como un grupo social diverso, con algunas características de manada, que requieren nuevas reglas claras y consistentes con la que creen que es la naturaleza de su animal.
Y (2) los animales no acatan pasivamente, sino que funcionan como organizadores de las rutinas, reglas y espacios del hogar, negociando activamente con nosotros.

SON MIEMBROS LEGÍTIMOS DE LA FAMILIA, DESEMPEÑANDO ROLES DESTACADOS

Así, los animales pasan a ser considerados miembros legítimos de estas familias, desempeñando además roles destacados.

Entre ellos, se les reconoce contribuir singularmente a la estabilidad y cohesión familiar, a la vez que brindar apoyo emocional a cada miembro para animarlo en su desarrollo individual.

Es decir, los cambios en las actitudes hacia los animales y las conexiones entre especies han fomentado los incrementos y la legitimidad de las familias multiespecie.

En estas, la pertenencia a la familia no depende del estado humano, o de similitud con los humanos, sino que más bien se forja a través de interacciones cercanas, la cohabitación y el compromiso con el otro, en un vínculo afectivo genuino y bidireccional, delineado tanto por humanos como por animales.

 

Bibliografía:

Díaz Videla, M. (2017). Antrozoología y la relación humano-perro. Buenos Aires: iRojo.

Díaz Videla, M., & Ceberio, M. R. (2019). Las mascotas en el sistema familiar. Legitimidad, formación y dinámicas de la familia humano-animal. Revista de Psicología, 18(2), 44-63.

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