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La epidemia de covid-19 ha traído consigo un panorama sanitario con miles de personas hospitalizadas y miles de personas fallecidas.

Los efectos de esta enfermedad se han extendido a la economía, provocando una crisis tan repentina como contundente, a poco de comenzar a superar la gran crisis financiera que se inició en 2008.

Por eso, la población se ha visto sometida a un fuerte estrés.

A las medidas de aislamiento y distanciamiento social, provocadas por las cuarentenas y las políticas preventivas contra la epidemia, cabe sumar la angustia por miles de puestos de trabajo perdidos y la ruina de muchos negocios, grandes o pequeños. Si sumamos a todo esto las víctimas de la enfermedad, el panorama comienza a ser preocupante.

Bajo estas circunstancias, ¿qué podrían hacer por nosotros los animales de compañía?

La doctora Janette Young, de la Universidad de Australia del Sur, ha dirigido un estudio en el que también han colaborado las doctoras Pritchard, Nottle y Banwell sobre el papel que, en estas condiciones, juegan nuestros animales de compañía.

El estudio se titula «Pets, touch, and COVID-19: health benefits from non-human touch through times of stress» —que podría traducirse como «Mascotas, contacto y covid-19: beneficios para la salud derivados del contacto no humano en tiempos de estrés»— y se ha publicado a primeros de diciembre en la revista Journal of Behavioral Economics for Policy.

El estudio recoge un par de cifras que mueven a la reflexión.

La primera, que se estima que más de la mitad de la población mundial vive con uno o más de un animal de compañía. La segunda, que la venta de animales de compañía a lo largo de 2020 está alcanzando niveles de récord. El mercado de animales de compañía movió más de 260.000 millones de dólares en Occidente; 13.000 millones sólo en Australia.

Estas cifras son estimaciones conservadoras, pero la doctora Young advierte que sirven de advertencia sobre la necesidad de compañía de los seres humanos, que, según afirma en su estudio, se incrementa en épocas de estrés.

También señala la doctora Young que los beneficios para la salud de la tenencia de animales han sido ampliamente señalados por estudios de psicología y medicina, pero que, en cambio, la documentación hacia los beneficios que se derivan específicamente del contacto con nuestros animales de compañía —es decir, de tocarlos, acariciarlos, cogerlos…— es todavía escasa.

Precisamente este estudio de la Universidad de Australia del Sur señala que, hasta la llegada de la epidemia de covid-19, esos beneficios se daban por supuestos o eran simplemente obviados, sin que mereciesen una atención específica.

Algo parecido sucede con el contacto con otros seres humanos.

«En un año en el que se nos ha privado del contacto con otros seres humanos, el impacto de esta privación sobre nuestra salud y calidad de vida ha sido enorme»

afirma la doctora Young. Es entonces cuando interviene el contacto con seres no humanos, como remedio a esta necesidad innata en el ser humano, que es, no lo olvidemos, un animal social.

«Para dejar atrás la sensación de soledad y encontrar un alivio en las situaciones de estrés que ha provocado la pandemia —dice la doctora— se ha registrado un incremento en todo el mundo en la adopción de perros y gatos en las protectoras de animales durante los confinamientos. Los criadores de animales de compañía también se han visto inundados de peticiones de nuevos animales, hasta el punto de cuadruplicar la demanda en algunos casos».

 

Afirma que en aquellas personas aisladas o socialmente excluidas, los animales de compañía proporcionan una compañía agradable y una sensación de autoestima; en tiempos de confinamiento, todos nos hemos visto en una situación parecida y de ahí el alivio que proporcionan nuestros perros y gatos.

 

Insiste la doctora:

«Pese a que no existe mucha documentación al respecto, hay evidencias que señalan que el contacto con nuestros semejantes es vital para el crecimiento, la salud y el desarrollo de la personalidad y la reducción de los niveles de estrés, y que este contacto adquiere una importancia vital durante la vejez».

Por esa misma razón, añade, cuando ese contacto no es posible, el papel de los animales de compañía asume una gran importancia.

El estudio de la doctora Young afirma que el 90% de las 32 personas entrevistadas por su grupo de investigación se sienten confortadas y relajadas por el contacto con sus mascotas.

«Los gobiernos deberían ser conscientes de estos datos y actuar en consecuencia», concluye la doctora.

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