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Cuando un perro o un gato llega a un refugio, lo primero que preocupa es su salud física. Se le hace un chequeo veterinario, se le desparasita y se le realizan las curas que sean necesarias. Luego, se establece un período de cuarentena, antes de que pueda pasar a interactuar con el resto de animales.

A posteriori, se intenta ubicar al animal en el sitio donde pueda estar mejor por su temperamento y género, y según las posibilidades de cada refugio. En el caso de los perros se intenta que comparta jaula con algún compañero, puesto que la necesidad de contacto social en los cánidos es elevada. Y en el caso de los gatos se intenta ofrecer un espacio lo más independiente, tranquilo y seguro para cada gato, ya que los gatos son territoriales y necesitan un lugar donde refugiarse de forma individualizada (especialmente en momentos de estrés como la llegada a un lugar extraño), aunque a menudo no queda más remedio que hacerle compartir espacio con otros gatos en las llamadas “gateras”.

Y a menudo los centros de acogida implementan algún tipo de enriquecimiento ambiental, como juguetes, estímulos olfativos o plataformas en el caso de los perros, y diferentes estructuras verticales, rascadores y escondites para gatos.

Pero un punto que no siempre se suele tener en cuenta es trabajar el vínculo en los perros y gatos de refugios. Y por ello hemos querido plantear este post, para darle la importancia que requiere el fomentar el vínculo con personas y con congéneres en los centros de acogida de animales abandonados, puesto que esto es importante para asegurar el bienestar emocional de los animales en acogida en el centro.

Así, cuando hablamos del vínculo en los perros debemos pensar que esta especie está genéticamente diseñada para relacionarse con una figura humana. En un estudio realizado en refugios se detectó que los perros sólo necesitan tres contactos semanales de 10 minutos con una misma persona para sentirse vinculado a ella. Y sabiendo que este tipo de relación en el caso del perro es fundamental para lograr que el perro tenga las mejores condiciones psicológicas alcanzables en el centro y esté lo más equilibrado posible, a pesar de no tener una familia definitiva, es fundamental fomentarla. Esto significa que debemos crear estrategias en los centros que fomenten que siempre sean los mismos cuidadores y los mismos voluntarios los que se ocupen de un mismo perro. Además, esto no sólo es beneficioso para el perro, sino que hará que el vínculo sea recíproco con sus personas de referencia, favoreciendo que éstas se sientan también mejor a nivel psicológico, por el contacto con un perro al que están vinculadas.

Además, en el caso del perro también hay que tener en cuenta que se vinculan a otros individuos de su misma especie. Por tanto, intentar crear estabilidad en los perros compañeros de jaula y grupos de salida (ya sea a pasear o para jugar en los patios) promueve que se creen vínculos entre ellos que permitirán que la estancia de estos perros en el refugio sea más llevadera.

Y nos queda hablar de lo que ocurre con los gatos y el vínculo en los refugios. Al ser animales más independientes, la mayoría no suelen necesitar un contacto humano continuo, y generalmente tampoco con otros congéneres. Eso sí, hay que identificar aquellos gatos que realmente agradecen, y buscan el contacto humano, puesto que éstos serán los que sí necesiten relacionarse con personas para asegurar su bienestar. De todas formas, aunque muchos gatos no reclamen ni necesiten especialmente la presencia humana, es cierto que para su futura adopción es importante mantener niveles altos de socialización con personas. Por ello, las visitas de personas a las gateras, sin que sean intrusivas con los gatos, es también una tarea muy favorable para los gatos, para mantener este mínimo vínculo con humanos. Eso sí, también es conveniente que las personas encargadas de relacionarse con los gatos sean un grupo estable, que los gatos vayan reconociendo visita tras visita a la gatera, para evitar el estrés que los cambios en su entorno provoca en los gatos.

En resumen, el vínculo y cómo fomentarlo es un factor valioso a tener en cuenta en los refugios de animales abandonados, para poder ofrecer el mayor bienestar posible a los perros y gatos mientras esperan a su familia definitiva.

Este artículo ha sido escrito en colaboración con Marta Calcerrada, la directora de Rumbo Canino.

Marta es bióloga, antrozoóloga y educadora canina, con amplia experiencia en refugios de animales abandonados. Por eso, ella forma parte del equipo de Antrozoologia.com.

Si quieres saber más de Marta, puedes visitar su web https://www.rumbocanino.com/ y así conocer la gran variedad de actividades que ofrece para mejorar la vida de perros y gatos.

Y si quieres ayudar a perros y gatos en el futuro, puedes participar en este estudio internacional para propietarios de perros y gatos, que servirá para conocer mejor cómo la gente se vincula a sus animales de compañía.

Si tienes un perro, puedes contestar esta encuesta: https://www.surveygizmo.com/s3/5413895/CUESTIONARIO-SOBRE-CONVIVENCIA-CON-EL-PERRO

Si tienes un gato, puedes contestar esta encuesta: https://www.surveygizmo.com/s3/5440111/CUESTIONARIO-SOBRE-CONVIVENCIA-CON-EL-GATO

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